Un tiovivo que devuelve la alegría a los niños de Sierra Leona

Los peques, además de divertirse jugando, aprenden distintos oficios

Diversion en el tiovivo

Los niños disfrutan de este tiovivo realizado con materiales reciclados.

Redacción

Jugar es un derecho de la infancia reconocido por las Naciones Unidas. Los niños deben jugar y divertirse, porque es la base de su desarrollo físico e intelectual, promueve su creatividad y los prepara para vivir en sociedad. Por esta razón, uno de los múltiples proyectos en los que está involucrada la Fundación Heres, estrechamente vinculada desde hace años a nuestra revista, es la formación de jóvenes y niños traumatizados de Sierra Leona mediante la construcción de tiovivos y juegos a partir de materiales de desecho.

Los niños son el futuro y qué mejor que darles una oportunidad para que dejen atrás los años de guerra y conflictos que han tenido lugar en su país –en los que la mayoría eran reclutados por las milicias para cometer crímenes, condenándolos, además, al desempleo y al analfabetismo–, para ayudarles a superar sus problemas, desarrollar la capacidad de emocionarse por jugar o crear y ofrecerles un futuro digno.

Niños de la calle y que han sufrido abuso

Fundacion heres Sierra leona

Emiliano Montesanz, de la compañía LILA, es el responsable de la ejecución del proyecto y está muy implicado en esta iniciativa.

De este modo, los Salesianos de Don Bosco en Sierra Leona mejoran la calidad de vida de estos niños y jóvenes en riesgo del país africano, ofreciéndoles la oportunidad de ser felices.

Para ello, cuentan con un centro de terapia a una hora de Freetown, capital de Sierra Leona, rodeado de un ambiente lleno de paz y tranquilidad, el mejor de los entornos para contribuir a mejorar la vida de estos pequeños.

Son niños de la calle, trabajadores sexuales menores de edad, jóvenes en conflicto con la ley y niñas que han sufrido violencia y abuso que, gracias a la labor realizada con ellos, reciben una rehabilitación integral y son acompañados por asistentes sociales que les ayudan a superar sus problemas, les dan educación y les forman profesionalmente para conseguir que sean autosuficientes el día de mañana.

¡La felicidad puede comprobarse en la cara de los niños!

En esta iniciativa también tiene una labor fundamental 'LILA, Juegos reciclados', compañía responsable de fabricar un tiovivo cada tres meses con objetos que encuentran en vertederos, depósitos de chatarra y contenedores de basura, y de impartir talleres para que los jóvenes aprendan a construirlos.

Los asistentes estudian los conceptos básicos de soldadura, mecánica y electrónica aplicados al juego para que, con el tiempo, puedan llegar a convertirse en inventores, herreros y carpinteros. En definitiva, para que tengan un futuro.

La energía positiva que transmite Emiliano Matesanz, responsable de la ejecución de este proyecto, es clave para el óptimo desarrollo de esta bonita iniciativa. ¡Sólo hay que ver la felicidad en la cara de los niños!

120 chicos y chicas reciben formación cada año

La implicación y apoyo de otras personas, como Marcos Portillo de Armenteras, de la Escuela Wara Wara –que lucha contra la pobreza a través de la educación–, así como de Víctor Bongiovani, un padre javeriano, también es importante en el desarrollo de este proyecto. ¡Toda ayuda es bienvenida!

En total, 120 chicos y chicas reciben formación cada año. Son encargados de reconocer y agrupar los materiales de manera organizada para poder desarrollar sus creaciones. Una vez realizados, lo prueban en calles de la zona, en escuelas y pueblos para que, de este modo, más niños y jóvenes puedan jugar y divertirse, un derecho del que nadie debería privar a ningún niño del mundo.

En este emocionante vídeo puedes ver cómo disfutan los niños con este tiovivo. Sus caras de felicidad hablan por sí solas: