Alaska y Mario Vaquerizo: los secretos de su día a día

La pareja, que ha visitado El Hormiguero, puede presumir de una convivencia casi perfecta

Alaska y Mario

La pareja vuelve a compartir un nuevo proyecto profesional.

Redacción

Llevan nada menos que 21 años casados y continúan siendo la viva imagen de la felicidad. Alaska y Mario Vaquerizo emanan amor allí por donde van. Sin ir más lejos, esta noche, durante su visita a El Hormiguero 3.0. han vuelto a demostrar que lo suyo es pura química.

Hasta allí han acudido para presentar su nuevo proyecto en común, la obra de teatro en la que están inmersos, “La última Tourné”. Un trabajo muy especial para ambos, sobre todo teniendo en cuenta cómo está afectando la pandemia por coronavirus al mundo de la cultura:

Recordemos que Alaska también está de enhorabuena a nivel profesional porque es la nueva conductora de “Cine de barrio”, en sustitución de la gran Concha Velasco. Allí, además de disfrutar del cine de toda la vida, se está reencontrando con buenos amigos, como Fernando Tejero:

Así es el día a día de Alaska y Mario

¿Cuál es el secreto de esta enorme complicidad entre la pareja? Puede que lo bien que coinciden en la convivencia. De hecho, revelaron a Pronto algunos detalles sobre cómo se organizan a nivel doméstico.

PRONTO: En las tareas de la casa, ¿cuál de los dos hace la compra?

ALASKA: Eso prefiero hacerlo yo, y si puede ser sola, mejor. Porque Mario es muy cuadriculado y va a tiro hecho. Yo me recreo más comprando, recorro los pasillos, él es más pragmático, no se desvía de un camino determinado. Además, se pone a contarle su vida a las cajeras... Para mí, la compra es un disfrute.


P.: ¿Quién cocina en casa?


A.: Ninguno, para qué te vamos a engañar. Malcomemos. Pero hemos usado mucho la Thermomix, que te hace la comida sola.


MARIO VAQUERIZO: Pero acuérdate de cuando hiciste sopa de tomate y le añadiste de todo, era un enjuague rarísimo.


A.: Chico, no soy mala con los guisos, pero nunca he hecho un cocido, en cambio, me sale fenomenal la sopa de cebolla.

M.V.: Mi suegra hace muy bien el arroz a la cerveza y el pollo a la coca-cola.


P.: ¿Quién manda en casa?


M.V.: Los dos.


A.: Pero tú eres el que primero saca el genio. Yo me lo guardo.


M.V.: Nos cuesta pedir perdón tras las discusiones, porque ambos pensamos que tenemos razón. Somos demasiado orgullosos y vehementes.

“He mandado a Mario a dormir al sofá”

En este sentido, Alaska confiesa que “he mandado a mi marido algunas veces a que duerma en el sofá, porque ronca muchísimo, es insoportable, ja, ja, ja. Me despierta, y digo: ‘No puedo más’. Y le envío, al pobre, al salón”.

P.: Os gusta invertir en cuadros.


A.: Lo mismo compramos obras de arte que baratijas de rastrillo. Es una cuestión de decorar a tu gusto. Aquí puedes ver desde fotos o cuadros de artistas conocidos a flores artificiales de “los chinos”.

M.V.: No decoramos con cosas caras, sino con objetos que nos llaman la atención.

P.:¿Quién se ha ocupado de la decoración de vuestro piso?


A.: Los dos. En esto tenemos mucha suerte, porque nuestros gustos coinciden. Podemos pelearnos por alguna cosilla, por ejemplo, cuando Mario quiso poner una foto de Mecano y yo le dije que no.

M.V.: Es igual que si mi mujer me dice que quiere montar una habitación zen, seguro que yo me negaría. Es una estética que no me gusta. Nuestra casa es un reflejo de toda nuestra historia, de las imágenes de nuestra vida, de la gente a la que admiramos.