Esta noche en “Mi hija”: Demir y Öykü lo pierden todo y deben empezar desde cero

La relación entre Demir y Candan estará cada vez más deteriorada y ella tomará una decisión drástica

mi hija incendio

¿Lograrán reponerse padre e hija del incendio?

A.M

El capítulo de la semana pasada nos dejaba a todos con un maravilloso sabor de boca al comprobar cómo Öykü se recuperaba totalmente del trasplante de médula y era dada de alta junto a Cemal, al que Demir y su familia acogían en su hogar para compartir una cena en agradecimiento por la generosidad que mostró al salvar a la niña ejerciendo de donante poco después de haberse sobrepuesto a un disparo. Sin embargo, Ahmet tiene planes para hacer que la felicidad de Demir y los suyos se esfume esa misma noche…

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Todos, menos Ugur, se reúnen en casa de Öykü.

Incendian la casa de Demir y Öykü ¡con ellos dentro!

Tras celebrar que todo ha salido de maravilla, Cemal abandona el hogar de Demir con Sevgi, pues se ofrece acompañarla a casa, algo que Ugur, que vigila desde fuera, contempla con dolor y estupefacción. No puede comprender por qué se ha quedado solo y sin el afecto de su gran amigo Demir. Sin embargo él no es el único que va a sufrir tremendamente…

En el hogar de Öykü, cuando ya todos duermen, un hombre encapuchado se cuela en la casa ¡y empieza a rociar toda la fachada exterior con un bidón de gasolina! La casa empieza a arder mientras Demir, Candan y Öykü duermen plácidamente, hasta que el humo es ya tan intenso que Suertudo empieza a maullar y Demir y Öykü se despiertan tosiendo.

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¿Conseguirán salir de la casa sanos y salvos?

Candan se une a ellos y las chicas gritan aterradas, mientras Demir trata de encontrar una salida, pero todo está rodeado de llamas. El incendio es tan intenso que los vecinos en la calle se han puesto a tirar cubos de agua, y un vecino acude a casa de Ugur a alertarle de la terrible situación. Ugur no duda en acudir corriendo y, pese a las advertencias de los vecinos, cuando ve a sus queridos amigos atrapados, ayuda con todas sus fuerzas a aplacar el fuego de la puerta para que Demir, Candan y la niña puedan salir.

Öykü no puede parar de llorar gritando: “Nuestra casa se está quemando”, hasta que se da cuenta de que Suertudo se ha quedado dentro y se derrumba. Entonces Demir decide echarse un cubo de agua encima y volver al infierno de las llamas para rescatar al gatito de su hija. Por suerte ambos salen ilesos.

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Suertudo se queda atrapado en el fuego.

Al cabo de un rato, una ambulancia los atiende a todos y la policía llega para investigar las causas del incendio. Todos están desolados. Demir, Candan y la niña lo han perdido todo, sólo se ha salvado el conejito de Öykü, que está chamuscado. Ugur decide llevarlos a su casa y les ofrece lo poco que tiene.

Ahmet quiere matar a Demir a toda costa

Mientras Candan y Öykü intentan dormir, Demir y Ugur vuelven a la casa incendiada y la policía les corrobora que el fuego se inició fuera y que fue intencionado. 

Por su parte, Farik va a ver a su hermano Ahmet y le recrimina la locura que ha hecho. Pero Ahmet lamenta que Demir no haya muerto y planea que Arif le ayude a limpiar su nombre.

Demir y Ugur siguen en la casa incendiada cuando un joven vecino llega y le cuenta que antes de que ardiera en llamas su padre vio a un hombre con un bidón de gasolina. “Tenía barba y bigote y llevaba una chaqueta negra”, le dicen, ante lo que Demir lo tiene claro: fue Ahmet. Demir le recrimina a Ugur que es su culpa, que si hubiera denunciado a Ahmet cuando mató a su padre todo eso jamás habría pasado. 

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Demir sigue enfadado con Ugur.

De vuelta a casa de Ugur, Demir está muy enfadado, tanto que le habla fatal a Candan y le recrimina que ella no esté enfadada con la situación. Y en plena discusión, le suelta: “Estoy harto de fingir y de jugar a las casitas”. Candan se encierra en el cuarto a llorar y mientras Demir y Öykü duermen se marcha de casa para refugiarse en su clínica veterinaria.

Candan decide irse de casa

Demir y la niña se despiertan y tienen una profunda conversación donde el padre le dice a su niña que volverán a empezar y a reconstruir sus vidas empezando desde cero. Mientras, Murat acude a la clínica y le ofrece llevarla al hospital para examinarla, le muestra su preocupación y le vuelve a insistir en que Demir no le conviene, le ofrece incluso irse a su casa, pero Candan rechaza la oferta. 

Por su parte, Cemal busca en su apartamento su cartera y no la encuentra, así que llama a Demir para ver si se la dejó en su casa, y éste estalla en risas diciéndole que si la dejó allí, está quemada. Cemal, preocupado, va a casa de Ugur a enterarse de lo que ha pasado. Cuando Demir le cuenta la situación, Cemal se ofrece a comprar lo necesario para que la niña vuelva al colegio, así que mientras Demir se marcha al trabajo Ugur, Cemal y la niña se marchan de compras. 

De vuelta a casa de Ugur, encuentran a Candan en la puerta de la casa, y ésta le dice a la niña que no va a quedarse allí a vivir con ellos, que se va por un tiempo porque no quiere ser una molestia para Ugur. “Sólo será por un tiempo, y vendré a verte”, le dice la veterinaria a la niña. 

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Candan se despide de Öykü.

Demir, Cemal y Ugur, unidos para atrapar a Ahmet

Demir regresa tras el trabajo al hogar de su amigo, y Öykü le enseña todo lo que Cemal le ha comprado: un uniforme, una mochila, un abrigo… y la niña le cuenta que Candan tiene pensado quedarse un tiempo en otro lugar. Los hombres salen a hablar fuera de la casa y Demir les cuenta que ha estado investigando dónde está Ahmet, y que tiene intención de encontrarlo. Ugur y Cemal le dicen que es peligroso, que no deje llevar por su rabia.

Pero Demir teme que Ahmet le haga algo a su hija y no quiere vivir pensando en que cualquier día pueda reaparecer. Quiere ir a por él. Sus amigos le dicen que lleva razón, que le apoyan y le ayudarán a encontrarlo. Ugur sólo le pide que no convierta su venganza en un asesinato, que el plan sea atraparlo y entregarlo a la policía. “No te preocupes Demir, puede que Ahmet pueda con uno, pero ahora somos tres”, dice Cemal antes de despedirse. Pero cuando llega a su casa, ve que Candan está en la clínica veterinaria y avisa a Demir, que se dirige hacia allí para hablar con la joven.

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Demir quiere arreglar las cosas con Candan.

Demir, celoso y enfadado por culpa de Murat

En esos momentos, Cemal recibe una visita inesperada: un hombre de Arif le advierte que su protector está del lado de Ahmet y quieren que Cemal retire la denuncia que le puso ante la policía.

Abajo, en la clínica, Demir le pide a Candan que vuelva con ellos, que la niña la añora, pero ella le dice enfadada que le cuente a la niña que lo suyo era un matrimonio de conveniencia y que a partir de ahora cada uno vivirán por su lado. En plena discusión, Murat llama por teléfono a Candan y Demir se marcha celoso y enfadado. Su relación está cada vez más deteriorada… ¿Será posible una reconciliación?