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¿Sufres alergia o tan sólo es un resfriado? 10 consejos para distinguirlos

Ambos trastornos tienen unos síntomas muy similares, por lo que no siempre es fácil saber cuándo se trata de uno o de otro. ¡Sigue leyendo para descubrir las diferencias!

Aprende aquí a distinguir las diferencias y los síntomas que presentan las alergias y los resfriados.

N.D

Sección coordinada por la doctora María José Peiró, especialista en Medicina Familiar, con más de 10 años de experiencia tanto en el ámbito público como privado. Máster en nutrición y dietética.

Estornudos, mucosidad, lagrimeo... Ante estos síntomas, lo primero que pensamos es que nos hemos resfriado, pero ¿y si se trata de una alergia? Aunque el único que puede realizar un diagnóstico certero es el especialista, hay una serie de pistas que nos pueden ayudar a descubrirlo. 

¡Toma nota de todos los detalles!

Un origen distinto 

A pesar de sus similitudes, los resfriados y las alergias son trastornos provocados por factores muy diferentes.

¿Virus o sistema inmune?

Mientras que en los resfriados, al ser una enfermedad infecciosa, el culpable es un virus, en las alergias es el sistema inmunológico el que reacciona de forma inapropiada ante determinados alérgenos (polen, polvo, etc.).

Esto quiere decir que cualquiera de nosotros puede contraer un resfriado, pero solo las personas alérgicas pueden experimentar una reacción de este tipo. Su sistema inmune confunde sustancias que no son dañinas para el organismo y los ataca, liberando histaminas, el compuesto que causa los síntomas. 

¿Es gripe o resfriado? ¡Descubre aquí las diferencias!

Examina los síntomas 

 

Aunque parezcan iguales, las molestias que producen uno y otro trastorno tienen unas características diferentes

1. Tipo de mucosidad. Cuando se trata de un resfriado, la mucosidad suele ser muy fluida al principio, pero, a medida que pasan los días se vuelve cada vez más espesa, adquiere un tono amarillento o verdoso y cuesta mucho expulsarla. En el caso de la alergia, el moco es de consistencia líquida y transparente y suele tener siempre la misma consistencia. 

2. Molestias oculares. En los resfriados, es habitual tener los ojos llorosos e hinchados. En las alergias, es más frecuente sufrir picor y lagrimeo constantes. Además, los ojos suelen mostrarse enrojecidos e irritados.

3. Dolor de cabeza. Es un síntoma mucho más habitual en el caso de resfriado, con cefaleas intensas y persistentes. En la alergia, si aparece dolor, lo hace de forma esporádica y resulta mucho menos intenso. 

4. Estornudos. Es uno de los síntomas más característicos de las dos dolencias, pero, mientras que en la alergia es típico encadenar varios estornudos seguidos (más de cinco o seis), en el resfriado tienen lugar de forma más espaciada.

5. Tos. Es un síntoma que únicamente tiene lugar en los resfriados. En las alergias, si aparece, es por otra razón, como el asma. ¡Estos son los mejores remedios para prevenir los ataques de asma!

6. Fiebre. Si sube la temperatura, lo más probable es que se trate de una infección vírica, ya que las alergias nunca cursan con este síntoma.

 

7. Molestias musculares. Es la forma en la que reacciona el cuerpo ante el ataque de un virus, por lo que casi nunca se da en caso de alergia.

8. Época de aparición. Los resfriados tienen lugar con mucha más frecuencia en los meses más fríos del invierno. Las alergias, por el contrario, se manifiestan, sobre todo, en primavera, verano y otoño que es cuando los distintos alérgenos (polen, ácaros del polvo, hongos...) están presentes con mayor intensidad. 

9. Evolución. Mientras que el resfriado empieza de forma gradual, en la alergia el inicio es brusco, es decir, todos los síntomas se manifiestan súbitamente y con la misma intensidad, para desaparecer también de forma brusca en un tiempo que puede ser muy variable. 

10. Duración. Por regla general, un resfriado común dura aproximadamente entre 7 y 14 días. Solo si se tienen las defensas bajas o surge alguna complicación (bronquitis, asma, sinusitis, faringitis, etc.), puede prolongarse más. Por el contrario, la alergia no tiene una duración limitada. Puede estar presente desde unas horas a varios meses.

Si, por ejemplo, es una alergia al polen, se puede prolongar durante seis semanas, que es el tiempo que suele durar la floración de las plantas; si se trata de una alergia a los ácaros del polvo, durará el tiempo en el que se esté expuesto a este alérgeno, etc. 

Alergias de primavera: cómo aliviar los síntomas

 

En el caso de sufrir alergia al polen es muy probable que te encuentres especialmente mal en esta época, ya que es cuando la mayoría de plantas realizan su proceso de floración.

Para aliviar las molestias, sigue estos consejos.

1. Mantén cerradas las ventanas. De esta manera, reducirás de forma considerable la concentración de polen en tu casa. Para ventilar, basta con poner el aire acondicionado (siempre y cuando limpies los filtros con frecuencia). 

2. Procura no salir de casa a determinadas horas. Evita hacerlo durante las horas de máxima polinización (de 5 a 10 de la mañana y de 19 a 22 de la noche). 

3. No pasees por espacios verdes. Durante los meses de máxima polinización, evita salir al campo o acudir a parques o jardines con abundante vegetación. 

4. Tiende la ropa en el interior de casa. De esta manera evitarás que se deposite polen en su superficie y que, cuando te la pongas, se agudicen los síntomas todavía más. 

5. Dúchate nada más llegar de la calle. De esta manera eliminarás de tu cuerpo el alérgeno que puede haber quedado impregnado y evitarás molestias. 

6. No salgas sin gafas de sol. Protegerán los ojos del contacto directo con el polen. Si es necesario, puedes utilizar una mascarilla los días de alta polinización.

 

7. En el coche. Mantén las ventanillas cerradas. Si es posible, procura que el vehículo tenga filtro antipolen para reducir la entrada de impurezas en su interior. 

8. Extrema las medidas de higiene. Es conveniente refrescarse con frecuencia las manos y la cara con agua. De esta manera, eliminaremos las partículas que pueden quedar impregnadas. 

9. Mantén la casa limpia. Para no levantar polvo y las partículas de polen que pueden haber entrado en casa, es preferible utilizar aspiradores en lugar de escobas y bayetas húmedas en lugar de plumeros. 

Diferentes tratamientos

Una vez sepamos cuál es el origen de nuestras molestias (alergia o resfriado), es importante tratarlas de forma adecuada en cada caso.

1. Resfriados. Si no se complican, no requieren tratamiento ni atención médica, ya que se resuelven por si solos al cabo de unos días. Basta con descansar, beber mucho líquido y si se sufren molestias como dolor de cabeza, de cuello, malestar general, etc., puede tomarse algún analgésico.

En el caso de sufrir congestión nasal, se pueden hacer lavados con suero fisiológico. 

2. Alergias. Lo mejor que podemos hacer es mantenernos alejados de las sustancias que provocan la alergia pero, si esto no es posible, los síntomas se tratarán con fármacos antihistamínicos o descongestivos.

Para aliviar la congestión nasal, suelen utilizarse esteroides nasales o suero fisiológico y para aliviar las molestias oculares, lágrimas artificiales. Cuando las alergias provocan reacciones muy intensas, puede plantearse un tratamiento preventivo a base de vacunas.