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El rey emérito Juan Carlos se siente muy solo lejos de España

Las recientes visitas a Emiratos Árabes de sus hijas y algunos de sus nietos alivian la soledad del Emérito

Juan Carlos echa de menos a su familia desde que se mudó a Abu Dabi.

Redacción

Se acaban de cumplir dos años de la marcha de Juan Carlos de Borbón a los Emiratos Árabes. Lo que tenía que ser un paréntesis, más o menos breve y voluntario, para ahorrarle problemas a la Corona ante sus causas judiciales, se ha convertido en un "exilio" que se ha prolongado un verano más, muy a pesar del rey Emérito.

Aunque el Supremo archivó las investigaciones sobre fraude fiscal, Juan Carlos continúa residiendo en el golfo Pérsico.

Pocas visitas en su casa de la isla de Nurai

Los que le conocen aseguran que Juan Carlos se encuentra muy sólo en la isla de Nurai, el exclusivo enclave al que se mudó después de vivir mucho tiempo en un hotel de la capital. Durante las últimas semanas recibió las visitas de la infanta Elena, primero, y de Cristina, más tarde, con algunos de sus hijos.

Estos encuentros familiares puntuales son las únicas ocasiones en que Juan Carlos, de 84 años, se libra de la solitaria rutina en la que está inmerso, ya que muchas de sus amistades, de edad también bastante avanzada, no tienen facilidad para desplazarse hasta los Emiratos.

Es el caso del armador catalán Josep Cusí, íntimo amigo suyo y con quien no se ha visto desde su partida. Solamente el exdirector del CNI Félix Sainz Roldán y el médico Manuel Sánchez acuden con cierta frecuencia al Oriente Próximo para pasar tiempo en su compañía.

El período estival del Emérito se está limitando a sus sesiones diarias de gimnasio y fisioterapia y a alguna cita con miembros de la realeza local. Todo en medio de unas temperaturas insoportablemente altas que este agosto ya han superado los 45 grados.

Cristina y Elena de Borbón le visitaron recientemente.

El regreso definitivo a España va para largo

Cuentan que, a raíz de su fugaz aparición en Galicia el pasado mayo y que provocó el malestar del rey Felipe VI por el espectáculo mediático en el que se convirtió, el Emérito ha asumido que tendrá que seguir esperando para regresar definitivamente a España. Ni Juan Carlos ni la Zarzuela quieren que se repita el revuelo que produjo su estancia en Sanxenxo, y por eso se ha aplazado sine die cualquier otra visita prevista, a la espera de encontrar un momento más oportuno.