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Harry y Guillermo, más distanciados que nunca: lo único que les puede volver a unir

La publicación de la autobiografía del duque de Sussex podría ser la puntilla para una relación fraternal que pende de un finísimo hilo

Guillermo y Harry están cada vez más distanciados.

Nereida Domínguez

Caín y Abel, Ares y Atenea, Blanche y Baby Jane, Mufasa y Scar... La ficción está llena de rencillas entre hermanos, esas relaciones tan complejas llenas de amor, odio, celos, admiración...

Todos esos elementos aparecen en 'Spare' –'En la sombra' (Ed. Plaza y Janés)–, la biografía en la que el príncipe Harry de Inglaterra, de 38 años, da su versión de los acontecimientos que han derivado en su exilio –no tan voluntario– a Estados Unidos y habla sobre la grave crisis que está sufriendo su relación con su único hermano, Guillermo, de 40.

En contra de lo que dice Harry, Guillermo afirma que siempre cuidó de él.

Un juramento sagrado que está perdiendo fuerza

"¡Escúchame! Yo sólo quiero que seas feliz, te lo juro por la memoria de mamá", le gritó el heredero al duque de Sussex en su última discusión en persona, el 19 de septiembre, tras el funeral de su abuelo. Harry se quedó helado. Para ellos, ese juramento es sagrado, una fórmula que sólo usan en casos de extrema necesidad.

Guillermo se estaba aferrando a lo único que aún puede salvar su relación: el amor que ambos sentían por su madre. Harry dudó un segundo, pero "la clave secreta", como la llaman, no funcionó. Estaba demasiado dolido aún. Él, que hasta su primera juventud creyó que Diana fingía haber muerto y algún día vendría a por ellos, en una reciente entrevista en el programa de Stephen Colbert, reconoció: "Si mi madre estuviera viva, no habría la distancia que hay ahora entre mi hermano y yo".

Lady Di jugando con sus hijos Harry y Guillermo.

Harry siempre tuvo asumido su papel de secundario

Marcados por el trauma de haberla perdido siendo niños, de una manera terrible y sin que nadie de su familia, ni su padre, fuera capaz de darles un solo abrazo –según cuenta el duque–, los dos hermanos parecían tener una relación ejemplar en la que el mayor, sensato y prudente, cuidaba del menor que, algo más alocado, le aportaba alegría y amor incondicional. En sus memorias, Harry cuenta algo muy distinto.

Para empezar, el título del libro, en inglés 'Spare', que significa 'repuesto', hace referencia a la costumbre de la monarquía de tratar al hermano menor del heredero como un simple 'suplente', que lo mismo puede sucederle en el trono como donarle un riñón, si fuera necesario.

Relata el duque que toda la familia, hasta su madre, hacía bromas con lo de 'el heredero y el repuesto'; que, por ejemplo, su cuarto en Balmoral era más pequeño y oscuro que el de su hermano; que, en el internado de Eton, Guillermo le prohibió hablarle en público y que se avergonzaba de él cuando se peleaban con otros niños y Harry lo defendía cegado de ira. Con todo, el menor de los hijos de Carlos III afirma que no le importaba, pues tenía asumido su papel de secundario.

Carlos no ha sido un padre cariñoso, pero se preocupa mucho por sus hijos.

Harry no entendía por qué su hermano no protestaba

Su primera gran decepción llegó cuando tenía 17 años y ambos se desmadraban bebiendo en los pubs y en un sótano de la casa de su padre.

Buckingham no desmintió un artículo que dejaba a Harry de drogadicto porque lo habían pillado fumando un porro y el nuevo asesor de comunicación de Carlos y Camilla había decidido que era mejor no responder porque así el actual rey dejaba de ser considerado como el marido infiel que había sido para convertirse en un pobre padre con un hijo díscolo.

Explica Harry que a Guillermo también le pareció muy injusto que lo sacrificaran así. Él mismo había sido 'víctima' de las filtraciones de información interesada que el asesor contratado por Camilla hacía a la prensa, pero no reaccionó.

Tampoco confesó que habían sido Kate y él quienes habían animado a Harry a disfrazarse de nazi cuando las fotos salieron a la luz y la prensa británica se cebó con él.

Ni su padre, que había demandado a quienes publicaron sus charlas "picantonas" con Camilla, ni Guillermo, que los había llevado a juicio por las fotos de Kate en topless, lo apoyaban ante los tabloides.

'Abducido' por la institución, el heredero ni siquiera se rebelaba cuando la prensa les llamaba vagos a él y a su esposa, siendo su padre y Camilla quienes, según Harry, "no querían que hicieran gran cosa, porque no les gustaba que Willy y Kate obtuvieran demasiada publicidad y desviaran la atención de ellos y de sus causas. Muchas veces le habían reñido abiertamente por ello".

Se sospecha que al rey Carlos no le hacía gracia el término "los fabulosos cuatro", que convertía a las dos parejas en un equipo que le eclipsaba.

Ataques de celos y desplantes hacia Meghan

A pesar de lo que la Casa Real dio a entender al mundo, Guillermo no quiso que su hermano fuera su padrino de boda. Harry estuvo a su lado en el altar y le dio los anillos, sí, pero los padrinos oficiales fueron dos amigos.

Aunque asegura que ellos nunca le dieron demasiada importancia a lo de 'el heredero y el repuesto', el duque afirma que, a veces, Guillermo quería imponer su estatus y disimulaba mal los celos que le provocaba que Harry hubiera luchado en Afganistán mientras él tenía prohibido ejercer de militar, o que hubiera ido al Polo Norte con veteranos de guerra. Tanto es así que lo vetó cuando quiso crear un proyecto medioambiental en África. "¡Los rinocerontes y los elefantes son míos!", asegura que le espetó.

En 'Spare', el hijo menor de Carlos y Diana habla abiertamente de sus ataques de pánico y de ansiedad y reconoce que su hermano, que estaba presente cuando le dio el primero, le recomendó acudir a un psicólogo.

Por aquel entonces, Harry ya había conocido a Meghan y estaba locamente enamorado. Guillermo se alegraba por él, pero sin entusiasmo, y cuando su hermano le habló de boda, se puso tenso y su relación entró en barrena. El día en que se la iba a presentar a sus cuñados, Kate les dio plantón y sólo los recibió Guillermo; cuando comenzaron los ataques racistas, su hermano no dijo nada y, días antes de la boda, Kate abroncó a la exactriz por los vestidos de las damitas de honor y se ofendió por un comentario inocente de la estadounidense.

Luego se decidió dividir en dos al equipo que los asistía a los cuatro mientras las críticas contra Meghan se volvían demenciales y peligrosas. Harry dice tener pruebas de las mentiras que los empleados de su hermano inventaban sobre su esposa y que Guillermo se creyó, llegando a llamarla 'difícil, grosera y desagradable'. De las palabras, Guillermo pasó a las manos.

Cuando habla de Meghan, de sus hijos, Archie y Lili, y su vida con ellos en Estados Unidos, Harry repite a menudo las palabras 'amor' y 'paz', dos conceptos que siempre anheló.

Las quejas públicas de Harry agrandaron la brecha entre ellos

Harry se desquició por la seguridad de su mujer y su hijo, por la prensa sensacionalista que no era capaz de dejar de leer, por la falta de apoyo institucional... Su hermano trataba de hacerlo entrar en razón, pero se fue temporalmente a Canadá y, como es sabido, nunca más pudo regresar.

Su entrevista con Oprah Winfrey y el documental de Netflix criticando a la familia no hicieron más que poner distancia entre los príncipes. Harry había roto el código sagrado de los Windsor: "Nunca te quejes, nunca te expliques".

Y, a pesar de todo, en su charla tras el funeral de su abuelo, Guillermo le insistió: "Te quiero y quiero que seas feliz" y Harry le respondió: "Yo también te quiero..., pero ¡mira que eres terco!".