Leonor, Ingrid, Amalia… Las princesas que luchan por su corona
Todas las herederas europeas se desviven para contrarrestar escándalos de sus familiares que ponen en peligro sus futuros reinados
Las futuras reinas de Europa saben que su imagen es clave para garantizar la continuidad de sus monarquías. Mientras en España siguen coleando las polémicas del rey Juan Carlos I y de Iñaki Urdangarin; en Noruega pesan los problemas de Marius Borg y las excentricidades de Marta Luisa; en Suecia, las fiestas del rey Carlos Gustavo y la vida mediática de Carlos Felipe y Sofía; en Holanda, los lujos de Guillermo Alejandro y Máxima; y en Bélgica, el escándalo de paternidad del rey Alberto II y los quebraderos de cabeza del príncipe Laurent.
Ante todo ello, sus hijas se esfuerzan por proyectar responsabilidad, trabajo y cercanía.
Leonor, Familia Real Española
"Servicio, compromiso y deber", reza el lema de la Casa Real Española desde el 10º aniversario del reinado de Felipe VI en 2024. Y si alguien personifica ese eslogan es la princesa de Asturias, cuya formación y agenda institucional la mantienen alejada de los "tsunamis" Juan Carlos e Iñaki, que sumados a las "tormentas" Froilán, Victoria Federica, etc., han hecho temblar a veces los cimientos del trono.
Su simpatía con el público, su implicación en sus compromisos –como los Premios Princesa de Asturias, la Fiesta Nacional, la Fundación Princesa de Girona...– y el esfuerzo que está haciendo en los ejércitos son mejor acogidos que los escándalos de algunos de sus familiares.
Por eso echamos de menos verla en su primer vuelo como copiloto, que casi coincidió con la salida a la venta del libro de su abuelo y la entrevista de su extío Iñaki Urdangarin.
Ingrid, Familia Real Noruega
A sus 88 años y con una delicada salud, Harald de Noruega permanece en el trono y, más que a su gran sentido del deber, algunos expertos lo aducen a su preocupación por su sucesión. Y es que su hijo y heredero, Haakon, tiene serios problemas en casa.
Su esposa, Mette-Marit, padece una grave fibrosis pulmonar y el hijo que tuvo de soltera y al que la Familia Real recibió con los brazos abiertos cuando tenía 4 años, Marius, de casi 29 años, además de reconocer sus adicciones, ha sido acusado de 32 delitos, incluyendo cuatro cargos de violación, por lo que podría pasar una década en prisión.
Además, la siempre imprevisible hermana de Haakon, Marta-Luisa, alimenta los argumentos de los antimonárquicos con su marido chamán y su empeño en decir que es vidente. Así las cosas, la Casa Real ha comenzado a potenciar la figura de la futura princesa heredera, Ingrid, de 21 años, que actualmente estudia en Sidney, Australia, y durante sus vacaciones de Navidad, está protagonizando todo tipo de actos, como su debut en la entrega del Premio Nobel de la Paz y una visita al buque científico que lleva su nombre.
Victoria, Familia Real Sueca
Desde niña, la simpatía de la heredera, que ahora tiene 48 años, ha sido su mejor arma, pero además, es supertrabajadora y está totalmente implicada en su formación como futura reina y en su labor representativa.
Con su boda y la llegada al mundo de sus hijos, Estelle, de 13 años, y Oscar, de 10, creó una familia muy querida en su país que, con su cercanía y su presencia en las redes sociales, ayudó a difuminar en el olvido las polémicas del rey Carlos Gustavo, con sus amantes y sus elevados gastos; las del príncipe Carlos Felipe, casándose con una sexy exconcursante de "reality»; o las de la princesa Magdalena, con su inquietante marido.
Ahora, Victoria afronta un nuevo reto: el nombre de su cuñada aparece en la investigación del pederasta Jeffrey Epstein. Al parecer, una mujer de negocios sueca con conexiones en las altas esferas neoyorquinas le habló al delincuente sexual de su joven protegida, la aspirante a actriz Sofía Hellqvist, y se la presentó en varios eventos. La Casa Real sueca no niega esos encuentros, pero sí que la princesa se relacionara con Epstein.
Amalia, Familia Real Holandesa
El rey Guillermo Alejandro de los Países Bajos y su esposa, Máxima, llevan años enfrentando críticas por sus elevados gastos, como el coste de su yate, su mansión y sus vacaciones en Grecia, además, en plena pandemia, y las desorbitadas facturas de las obras de mantenimiento y reforma de sus palacios.
Estos episodios han reforzado la percepción de que disfrutan de privilegios excesivos y tienen poca sensibilidad hacia la opinión pública. Para contrarrestar esa imagen, la princesa heredera, Amalia, de 22 años, ha puesto en marcha medidas ejemplares.
Por ejemplo, renunció voluntariamente a su asignación anual de más de un millón y medio de euros hasta terminar sus estudios, explicando en una carta que le "incomodaba" recibir dinero sin prestar aún servicio al país.
Además, intenta llevar una vida estudiantil lo más normal posible a la vez que participa en actos orientados a la transparencia de la Corona y acompaña con frecuencia a la reina Máxima en eventos públicos, mostrando cercanía y sentido de responsabilidad.
Élisabeth, Familia Real Belga
La hija de Felipe y Matilde de Bélgica está centrada en mostrar una imagen moderna y responsable: estudia sin privilegios especiales, participa en actos institucionales con discreción, refuerza la transparencia y representa una generación más cercana y profesional, clave para renovar la confianza pública.
Así, contrarresta las sombras del prolongado caso de paternidad de su abuelo, el rey Alberto II, quien acabó reconociendo a su hija natural, Delphine, tras una prueba de ADN a la que fue obligado a someterse, desgastando la imagen de la monarquía hasta su abdicación en un clima de tensiones.
Tampoco ayudan las controversias de su tío el príncipe Laurent: problemas financieros, la revelación de un hijo secreto y disputas legales por sus asignaciones públicas.