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Miguel Bosé acaba de presentar sus memorias.

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Miguel Bosé ha hecho un viaje relámpago a España desde México, donde vive con sus hijos, para presentar su libro "El hijo del capitán Trueno", una biografía que acaba de ponerse a la venta y en la que cuenta, sin cortapisas, los duros aspectos que vivió durante su niñez y adolescencia.

El libro, que tiene casi 500 páginas sin desperdicio, empieza con un episodio clave en su vida: cuando su madre, Lucía Bosé, descubrió a su padre, Luis Miguel Dominguín, con su prima y amante, Mariví Dominguín, en Villa Paz, una finca familiar en Cuenca a la que la actriz italiana y sus hijos llegaron por sorpresa… y se encontraron con todo el pastel.

Aquella infidelidad colmó la paciencia de Lucía, que cogió de nuevo a sus hijos y se largó diciéndole que se divorciaba. Lo que pasó es que el matrimonio se separó porque, en aquellos años, en la España todavía franquista no se podía divorciar nadie.

Tras aquella escena, Miguel recuerda que un pavoroso incendio destruyó aquella finca, uno de los escenarios más amados de la infancia del artista, sin que haya podido saberse nunca quién fue el causante.

Portada de la biografía de Miguel Bosé, que acaba de presentar en España:

Miguel Bosé: "Mi padre me daba miedo"

Una de las cosas que el cantante ha dejado claro es hasta qué punto fue difícil crecer con aquellos padres que "no eran normales" y en una casa, un gran chalet en la urbanización madrileña de Somosaguas, por donde pasaban todas las celebridades de la época.

"Mi padre me da miedo. Él es perfecto y valiente. Yo no soy nada", escribe en el libro sobre el hombre que más ha condicionado su vida, porque nunca llegó a cumplir las expectativas que el torero tenía sobre cómo debía ser su único hijo varón.

Él, que tenía que ser el "heredero" del diestro, creció como un niño acomplejado, apocado y con sentimiento de inferioridad, que sentía que "decepcionaba" constantemente a su padre. "Maricón, Lucía, el niño va a ser maricón", le gritaba Dominguín a su mujer porque a Miguel, al que continuamente llamaba "nenaza", le gustaba mucho la lectura y la música y no mostraba ningún interés por la caza, las armas o los toros. Pese a todo ello, Miguel ha confesado que ha perdonado a su padre. 

Tras la separación de sus padres, cuando él tenía 11 años, Bosé y sus hermanas, Lucía y Paola, se quedaron a vivir con su madre, pero no tenían dinero "porque mi padre así lo decidió" y lo pasaron realmente mal. Vivieron prácticamente en la miseria, pero disimulando, para que no se supiera.

La tata Rosario, vital en su vida

Fuertemente ligado a su madre, aunque reconoce que la actriz italiana nunca fue especialmente cariñosa con sus hijos, Miguel Bosé afirma que la persona que realmente fue vital en su vida y en la de sus hermanas fue la tata Rosario, la mujer que los cuidó y cubrió el vacío que dejaron unos padres ausentes, más ocupados en sus amantes que en velar por aquellos tres niños.

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