Miriam Sánchez, expareja de Pipi Estrada, se sincera sobre sus adicciones

La exestrella de películas para adultos ha confesado estar en su peor momento

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Miriam Sánchez no logra levantar cabeza.

S.C.P.

Miriam Sánchez, la que fuera pareja de Pipi Estrada, está pasando por un momento muy complicado, debido a sus adicciones. Ella misma ha sido la que se ha sincerado sobre este grave problema.

A sus 40 años, la exactriz de películas X, ha desvelado que no ha logrado superar la depresión ni las adicciones que arrastra desde hace años: "Estoy en una espiral de autodestrucción", ha confesado.

Miriam Sánchez y su complicada entrada de año 

Al parecer, la semana pasada, la madre de la hija de Pipi Estrada fue vista en varios establecimientos de Cádiz en estado de ebriedad. "Gritaba y se tropezaba, se cayó de boca en la puerta de este bar y apenas podía mantenerse en pie", ha asegurado un testigo de Sálvame. 

"Ella solo quería fiesta, intentó montarse en el coche de la policía, se apoyó en el capó y se puso a bailar...", ha desvelado, antes de contar que un hermano y una amiga suya tuvieron que ir a buscarla y llevarla a casa.

Unos años muy duros para Miriam Sánchez

En 2019, tras finalizar su relación con Cristo Vivanco, Miriam Sánchez desveló que su pareja le había maltratado y que esto había hecho que tuviera muchos problemas de salud.

"Mi expareja me obligaba a hacer ayunos de tres días. Me quería ver muy delgada y no me dejaba comer. Cuando quise terminar con él me daba atracones de comida y lo vomitaba, porque sé que no le gustaba, por eso caí en la bulimia", confesó en su día.

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Miriam en Supervivientes, en el año 2008.

Además, añadió que "he sido adicta a la cocaína durante 8 años. He estado a punto de hacer muchas tonterías". Por otro lado, en estos dos últimos años, Miriam también tuvo problemas económicos y tuvo que vender su coche y sus prótesis mamarias.

La ex de Pipi Estrada se mudó a Lanzarote para comenzar de nuevo, pero no lo ha conseguido: "Estoy sola. Estoy sola en la vida. Hay una falta de apoyo social, no tengo marido, ni nadie... Con estas cosas, una acaba con una adicción. Yo tengo un nivel de ansiedad que me bebo el agua de los charcos, me bebo el Nilo entero", ha confesado.