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¿Qué fue de Ricardo Bofill Jr.? De Chábeli, Paulina Rubio y sus adicciones, a su discreta y tranquila vida

Así es hoy la vida de Ricardo Bofill, lejos de las cámaras por las que se dejó deslumbrar décadas atrás...

Ricardo Bofill, en una imagen de archivo.

María Alba

Durante los años 90 y principios del siglo XXI fue el arquitecto más díscolo de España, pero hoy, Ricardo Bofill Jr., el ex de Chábeli y de Paulina Rubio, es un hombre nuevo.

Este catalán de ascendencia italiana se codeó desde pequeño con lo más alto de la jet de Barcelona, ya que su padre, Ricardo Bofill Leví, fue uno de los arquitectos más importantes del mundo. El joven del mismo nombre estaba llamado a ser su sucesor... pero el mundo de la noche, las cámaras y las adicciones se cruzaron en su camino.

Tras estudiar la "carrera seria" que su familia quiso para él, el arquitecto empezó a tontear con ciertas sustancias, a convertirse en un habitual de la prensa del corazón ¡e incluso a aparecer en programas como 'Crónicas marcianas'!

Ricardo Bofill, en 'Crónicas Marcianas'.

'Ricardito', como se le llamaba entonces por su inocultable deje de "niño bien", estaba feliz entre focos y cámaras: aparecían supuestas mujeres que habían estado con él (la que se hizo más famosa, Montse Páez) y este se dedicaba a desmentir las historias que circulaban por los mentideros de la prensa del corazón de la época.

Fue uno de los personajes más peculiares del mundo rosa de los 90 pero, de la noche a la mañana, desapareció del ruedo mediático. ¿Qué le sucedió?

"Esa vida no era óptima para una trayectoria seria"

Ricardo Bofill Jr. concedió su última entrevista en el 2019, al diario El País. Entonces ya llevaba muchos años retirado de la vida pública, centrado en su trabajo como arquitecto y al frente del despacho RBTA (Ricardo Bofill Taller de Arquitectura) junto a su hermano Pablo.

"No me escondo, pero decidí que quería acabar con ello, porque no era óptimo para una trayectoria seria. Me enseñaron que era joven y debía vivir, tener experiencias", confesaba Bofill.

Ricardo Bofill, en la actualidad.

A sus 58 años, hoy poco queda de aquel animal televisivo que incluso se atrevió a dirigir dos películas ('Hot milk' y 'Nietzsche') que pasaron sin pena ni gloria.

Hoy Ricardo Bofill vive en un piso frente a la playa en Barcelona, al final de la Diagonal: "Estoy muy centrado en el trabajo y soy muy casero. Tengo diez amigos de toda la vida. Salimos en moto, voy a conciertos en el Palau de la Música, practico el surf. Estoy soltero y no tengo hijos", revelaba al citado medio.

Sus redes sociales poco revelan hoy día sobre él: en ellas apenas hay fotos suyas, no llega a 7.000 seguidores y les da un uso, principalmente, profesional.

Ricardo Bofill, sobre su adicción a las drogas

Con el cambio de milenio llegaba su gran bajada a los infiernos. Un durísimo momento de su vida que retrató el escritor Miquel de Palol en un artículo, haciéndose eco de sus propias palabas:

"Me había vuelto un egoísta, me había convertido en una bête du circ, en un exhibidor folclórico de mí mismo, metido en una espiral de falta de respeto por la familia, por las mujeres y por mí mismo. Era un sádico hedonista que causaba daño a los demás sin que me afectase. Mi padre me aconsejó un doctor, una eminencia apreciada internacionalmente. Me reconoció y recomendó el ingreso inmediato. Ni un minuto más. Cuando entré, me daban tres meses de vida si continuaba con ese ritmo", reveló Ricardo a su amigo.

Hoy, el arquitecto puede presumir de llevar casi dos décadas "limpio".

Ricardo Bofill, en un evento en Barcelona.

Chábeli Iglesias y Paulina Rubio, las mujeres de su vida

La entrada en la prensa rosa del arquitecto se produjo por la puerta grande ya que, en 1993 se casaba con Chábeli Iglesias. Apenas tres años duró ese matrimonio, que no terminó precisamente de buenas maneras...

Y si él recorría los platós y disfrutaba de su nuevo estatus de 'celebrity' patria, ella se desquitaba más tarde hablando de él en la revista Vogue: "La gran diferencia entre Christian (Altaba, su actual marido) y Ricardo es que uno no tiene vicios y el otro sí los tenía", recalcaba la socialité a la biblia de la moda.

Disuelto el matrimonio, Bofill empezó otra mediática relación: en esta ocasión con Paulina Rubio, con quien estuvo de 1996 a 2004. La pareja incluso llegó a celebrar en 1999 una boda por un desconocido rito africano, ceremonia que nunca tuvo legalidad en España ni en México, de donde es 'la chica dorada'.

Paulina Rubio, junto a Ricardo Bofill Jr. y el padre de este.

Y si la de Chábeli terminó de malas maneras, con Paulina las cosas fueron algo mejor, pese a que Bofill vivía entonces los peores años de sus adicciones.

Tiempo después de su ruptura, el arquitecto declaraba públicamente que se alegraba mucho de que a la mexicana las cosas le fuesen bien (fue esa también la mejor época laboral de la cantante), y revelaba el curioso detalle que Rubio se quedó tras su noviazgo: "Paulina y su madre, Susana Dosamantes, viven en una casa que les hice en Miami Beach. La casa se llama Ananda (el nombre de uno de los discos más populares de Paulina), que en sánscrito significa 'felicidad'", decía entonces, con cariño.

¿Seguirá Paulina manteniendo el regalo que le hizo su entonces novio?