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Cuando pensamos que ya nada de lo que explique Kiko Rivera nos va a sorprender, resulta que aparece en alguna revista o programa de televisión y comienza a soltar detalles de su vida que nos dejan con la boca abierta.

Es lo que sucedió cuando Telecinco emitió "Planeta Calleja" cuyo invitado resultó ser el hijo de Isabel Pantoja y desveló algunas de las situaciones más oscuras de su pasado que nunca antes había confesado.

Quizás fueron sus ganas de resetear del duro momento que estaba viviendo en España (en las fechas en las que se grabó el programa hacía cinco meses que se emitió el bombazo de "La herencia envenenada") y necesitaba desahogarse y sincerarse sobre sus sentimientos.

De hecho, fue el propio Kiko quien pidió a Jesús que le invitara a su programa. "Sácame de esta agonía", le llegó a decir. Y Calleja le ofreció su ayuda.

UN HOMENAJE A SU ABUELA. "Si quieres que hablemos de amor, tenemos que hablar de mi abuela, no de mi madre. Ésa era la que me daba amor", explicó durante un paseo en canoa.

"Mi madre no quería ver que su hijo era así"

Entre las confesiones que más llamaron la atención destacó la gran cantidad de dinero que había llegado a malgastar a lo largo de su vida. "He podido derrochar alrededor de 7 u 8 millones de euros en fiestas y vicios", le contó a un sorprendido Jesús Calleja.

El aventurero, al principio del programa, se había marcado el objetivo de conseguir que Kiko lograra un cambio físico y espiritual en Nepal, el país en el que el aventurero vivió 16 años.

"Es algo de mi pasado que hablo con normalidad. Era un cabeza loca. Cuando el dinero te llega fácil te lo gastas fácil", admitió Rivera, aunque también añadió lo que disfrutó durante esa etapa. "Ninguno se lo ha pasado mejor que yo, te lo puedo asegurar", comentó.

Ganaba dinero de manera muy fácil y comenzó a gastarlo descontroladamente

Y es que cuando todavía no había alcanzado la mayoría de edad, le ofrecieron realizar bolos por las discotecas, por los que llegó a ganar 100.000 mil euros por un fin de semana sólo haciéndose fotos con los fans.

Ahí comenzó su coqueteo con las drogas, un problema que continuó en el tiempo hasta hace poco, concretamente cuando le llegó la vorágine del enfado con su madre, a quien culpa de su estado y de no estar a su lado.

"Ella no quería ver que su hijo era así. Y probablemente gran parte de que tu hijo sea así sea culpa tuya porque no has estado conmigo todo el tiempo que deberías haber estado. Es la labor de un padre saber por dónde va su hijo. Quizás, si hubiese estado más atenta yo no hubiese caído", le recriminó. "Ser madre no sólo es parir. Parir puede hacerlo cualquiera. Ser madre, no", añadió, dolido.

Kiko colgó esta imagen en sus redes sociales junto a su padre y su abuela, "mis ángeles", escribió: