Mila Ximénez: una mujer que vivió con intensidad y pasión

La colaboradora televisiva ha ­disfrutado de la vida, pero ­también ha sufrido mucho

Mila Ximenez

Mila ha fallecido a los 69 años víctima del cáncer. 

Redacción

Vehemente, graciosa, mordaz, simpática, implacable... Milagros Ximénez de Cisneros Rebollo ha sido eso y mucho más, gracias a sus genes y a las grandes pasiones que marcaron su existencia. Repasamos la vida de una de las colaboradoras televisivas más queridas, que nos dejó el pasado 23 de junio.

Mila nació en una familia de clase media de Sevilla y, a los 18 años, se enamoró de un hombre casado con el que se fue a vivir Madrid. La relación no prosperó y se acabó cuando ella se prendó del tenista Manolo Santana. Lo había visto por primera vez en Sevilla, cuando ella tenía 12 años y él 26 y le dijo a una amiga:  "Cuando sea mayor, me casaré con ése".

Siendo novios, Mila se quedó embarazada, pero, según contó, él le dijo "ni me voy casar contigo, ni voy a criar ningún hijo tuyo", y no tuvieron el bebé. Con el tiempo, Santana cambió de opinión y se casaron el 9 de febrero de 1983 en el juzgado de Villalba (Madrid), aunque la boda estuvo a punto de cancelarse por la terrible discusión que tuvieron la noche anterior. La cosa no empezaba bien y acabó peor.

Un matrimonio marcado por las ausencias de Manolo Santana

Manolo viajaba mucho y a ella, que en 1987, tuvo a la única hija en común de la expareja, le gustaba quedarse en su casa de Marbella y disfrutar de la sensación de espacio y tranquilidad que le proporcionaban las ausencias de Manolo. "Pero estaba claro que había alguien que estaba dispuesto a ocupar ese espacio rápidamente", escribió Mila en su biografía. Ese alguien fue la modelo sueca Otti Glanzelius, que, tras la separación de la periodista y el tenista en 1987, se convirtió en su tercera esposa.

Tras su ruptura, Mila encontró amores, romances y diversiones en brazos de hombres como Antonio Arribas –con quien conoció las noches de drogas, alcohol y sexo de Marbella–, Jose Sacristán, Pepe Sancho, Juan Pardo… Su último gran amor fue un psiquiatra marroquí llamado Rafael Aguilera con el que acabó rompiendo tras una relación de años llena de altibajos porque a él no le gustaba su trabajo "Fue el amor de mi vida –explicó–. Después de aquello no he vuelto a enamorarme".

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De joven, tuvo muchos amores y romances, pero ninguno acabó bien.

Nuestro colaborador, Jaime Peñafiel, fue el primero en ficharla

La simpatía y locuacidad de Mila empezó a hacerse famosa en ciertos círculos y nuestro colaborador Jaime Peñafiel se fijó en ella y la fichó para "La Revista", en "ABC", con la sección semanal "Café con Mila Santana", pues tener amistades en los sectores más exclusivos de la sociedad le permitía poder entrevistar a personajes inaccesibles para otros. Por eso también Encarna Sánchez la contrató para su mítico programa de radio, "Directamente Encarna".

Esa amistad sería su perdición. Y es que, siempre según la versión de Mila, la locutora la convenció para que comprara un "casoplón" en La Moraleja y luego, al no corresponder ella a los sentimientos de Encarna, la despidió del programa e hizo que se le cerraran todas las puertas profesionalmente. Hay quien dice que lo que sucedió fue que Encarna se enamoró de Isabel Pantoja y dejó de favorecer a Mila, y de ahí el odio de ésta hacia la tonadillera.

Pasó graves apuros económicos

En lo económico, las cosas le iban cada vez peor y, cuando su hija Alba tenía 5 años, la tuvo que mandar a vivir con su padre, porque no la podía mantener. Mila, que se esforzaba para que la pequeña no fuera consciente de su desgracia inventando juegos y bromas cuando les cortaban la luz, tocó fondo cuando fue desahuciada por su casero.

"Fue una época terrible, no tenía ganas de nada –recordaba–. Me encontraba en un agujero del que me era imposible salir. Gracias a Dios, soy una mujer muy fuerte y entendía que debía seguir como fuera. Pero pasé tres o cuatro años durísimos. Fue cuando me desahuciaron. Aún tenía a mi hija conmigo y no me quedó más remedio que cedérsela a su padre. Yo pensaba que Manolo me iba a tender una mano, pero lo único que me encontré fue su petición de llevarse a la niña. Mi sorpresa se transformó en odio", ha relatado.

Mila empezó a levantar cabeza cuando Telecinco la fichó para programas como "Salsa rosa" y "Aquí hay tomate", en los que destacó por atacar vehementemente a Isabel Pantoja y su pareja de aquel momento, Julián Muñoz, que la acabaron demandando, y "Crónicas marcianas", del que siempre echó pestes al sentirse utilizada por Xavier Sardà. Por respeto a su hija, que era pequeña, pero ya se enteraba de todo, se negó a acudir a "La máquina de la verdad" para hablar de su divorcio de Santana, a pesar de que le ofrecían una enorme cantidad de dinero.

Sus nietos trajeron serenidad y calma a su vida

Mila siempre quiso lo mejor para Alba, quien supo comprender el gran sacrificio que ella había hecho al tener que renunciar a criarla y verla crecer, para poder darle una vida mejor.

En el 2006, la joven se casó y su madre sólo pudo alegrarse más por ella cuando nacieron sus hijos, Alexander, en el 2007, y Victoria, en el 2012. "Cuando lo vi por primera vez – a Alexander–, toda la estructura de mi vida se volvió a colocar. Y, en segundos, se estaba convirtiendo en un edificio sólido y lleno de luz", aseguró Mila en su blog.

Sálvame le salvó la vida, tal y como ella misma confesó

A su familia no le gustaba que criticara a la gente en televisión, pero Mila no desaprovechó la oportunidad cuando la llamaron para "Sálvame", el programa que dice que le salvó la vida. "Me divierto mucho, aunque hay momentos duros, pero me saca esa faceta cómica que me gusta. Además, me permiten sacar la rabia, la indignación que llevo dentro y me siento muy bien. De no ser por 'Sálvame', estaría metida en un pozo todavía. Porque yo dejé de trabajar y nunca pensé que iba a volver".

De hecho, la colaboradora nos dejó grandes momentos en este programa. 

Convertida ya en una de las colaboradoras más queridas y admiradas de "Sálvame" por su vehemencia, decidió aceptar la oferta de la cadena para participar en "Supervivientes" sin saber que a dos de sus hermanos les habían diagnosticado cáncer, la misma enfermedad que ahora ha apagado para siempre una de las voces más divertidas, punzantes e inteligentes de la televisión de entretenimiento.