Tamara Falcó: “La religión es lo más importante de mi vida”

La hija de Isabel Preysler vive entre la alegría por su éxito y la pena por las pérdidas familiares

Tamara Falcó: “La religión es lo más importante de mi vida”

Tamara, durante el reciente Festival de San Sebastián.

Redacción

Agridulce. Así podría definirse el momento vital que está viviendo Tamara Falcó. La hija de Isabel Preysler disfruta al máximo de sus intervenciones televisivas, en las que está cosechando grandes éxitos. Eso sí, también tiene que gestionar dos importantes pérdidas acaecidas recientemente en su vida: la de su padre, el Marques de Griñón, que falleció a causa del coronavirus; y la de su cuñado, Jaime Carvajal Hoyos, marido de Xandra Falcó.

La nueva colaboradora de ‘El Hormiguero 3.0” intenta superar estos difíciles tragos con ayuda de la religión, que no duda en señalar como “lo más importante de mi vida”. Pero puntualiza: “que no consiste en ser religiosa, sino en tener fe. La fe, el amor y la esperanza son pilares en mi vida”.

“No hay comunicación con la viuda de mi padre”

Tamara habló también con Pronto sobre la relación con la viuda de su padre, Esther Doña, quien, recientemente, lamentó que la joven todavía no le había dado el pésame tras la muerte de Carlos Falcó.

“La respeto como viuda de mi padre, pero no hay co- municación entre nosotras. Cuando vivía él, teníamos una relación cordial, pero él ya no está...”, afirmó.

PRONTO: Las dos habéis fichado por TVE, ¿nunca coincidís allí?

TAMARA FALCÓ: Trabajamos en platós distintos, ella en el de “La mañana de TVE”, y yo en el de “Cocina al punto...”. Y no, no nos hemos visto.

P.: Y colaboras en “El hormiguero 3.0”, un programa exigente...

T.F.: Pues yo me lo paso muy bien, y estoy contenta con mis intervenciones. El directo tiene sus riesgos y, a veces, no sabes si lo has hecho bien o mal, todo va superrápido.

Tamara, en una promoción de su programa en TVE:

Continúa sin encontrar el amor

P.: En una de esas intervenciones, te quejaste de lo mal que huele en el Metro a las tres de la tarde...

T.F.: Pues, lo cojo mucho, es muy cómodo. Hay 2 kilómetros desde mi casa a la estación, pero así hago ejercicio.

P.: ¿Te cuidas mucho?

T.F.: Lo suficiente como para estar bien en lo personal y en mi trabajo.

P.: ¿Qué parte de tu cuerpo te gusta más?

T.F.: Mis manos.

P.: ¿Y la que menos?

T.F.: No la voy a decir, ja, ja, ja.

P.: ¿Prefieres seducir o que te seduzcan?

T.F.: La palabra seducir parece de los 80... La verdad es que nunca me ha preocupado.

P.: ¿Qué esperas de ese hombre que no acaba de llegar a tu vida?

T.F.: Que haya chispa, que tengamos un proyecto en común... Pero no lo he encontrado. No he tenido esa suerte.

P.: ¿Miras al futuro y te imaginas casada y con hijos?

T.F.: Cuando era pequeña me veía con un marido y unos hijos. Ha pasado el tiempo y no lo he logrado, pero me siento bien como estoy. Reconozco que algún día me gustaría formar una familia, pero ser madre no es lo más importante.

P.: ¿Con qué rasgo de la personalidad de tu madre te identificas?

T.F.: Las dos somos muy perfeccionistas. Pero tengo una personalidad más parecida a la de mi padre.

P.: Reconoce tu mayor defecto.

T.F.: ¡Vaya, tengo muchos!

P.: Pues dime una virtud.

T.F.: La esperanza.