¡Vuelven los serenos! Te contamos todos los detalles

El Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramenet, en Barcelona, ofrece este trabajo a parados mayores de 45 años. Acompañan a personas temerosas o desorientadas y alertan sobre incidencias en la vía pública

nuevos serenos

Un "binomio" de ronda o, lo que es lo mismo, una pareja de nuevos serenos durante su ronda.

Redacción

"¡Las doce y sereno!", se oía hasta mediados de los años 70 en calles y plazas de toda España. Con su característico gabán azul o gris, silbato de bronce y bastón en mano, los serenos llevaban las enormes llaves de todos los portales y acudían prestos a las palmadas del vecino noctámbulo, encendían y apagaban el alumbrado público y daban seguridad durante su turno, que comenzaba cuando anunciaban que ya era medianoche y que estaba lluvioso, nevando, nublado o "sereno", de ahí, el nombre de su oficio.

Desaparecieron con la proliferación de los porteros automáticos, pero, hace dos años, el Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona), con una población de casi 120.000 habitantes, recuperó y modernizó esta figura en un programa piloto que se ha consolidado.

"Crean sensación de seguridad"

Núria Parlón, alcaldesa de la ciudad, recuerda que "una vecina nos dijo que su abuelo había sido el último sereno de la ciudad y que todos lo querían y valoraban mucho. Pensamos que sería una buena idea, con el fin de incrementar la seguridad, recuperar la figura del sereno". Para ello, se inspiraron en Gijón, donde la asociación de comerciantes creó un programa de serenos para vigilar sus negocios.

Parlón nos explica que "su cometido es hacer lo que la policía no puede, por ejemplo, acompañar a una señora mayor que baja la basura o a alguien que llega en metro de madrugada, ir a buscar medicinas a la farmacia para una persona inmovilizada, ayudar a alguien con Alzheimer que se ha desorientado... También hacen ronda por los comercios y comunican los desperfectos en el espacio público".

Además, el proyecto tiene otra vertiente social. "Contratamos a personas mayores de 45 años en situación de paro y con dificultades para reengancharse al trabajo –explica la alcaldesa–. El resultado está siendo muy positivo. Es un proyecto que nos permite crear vínculos de confianza y sensación de seguridad".

alcadesa santa coloma

La alcaldesa de Santa Coloma, Núria Parlón.

No son policías

La brigada de serenos trabaja de las 23.30 a las 6.30 horas, todos los días del año, excepto el 18 de octubre que es El Día del Sereno, y está compuesta por nueve hombres y nueve mujeres. Hacen el servicio por parejas y caminan entre 20 y 25 kilómetros cada noche sin ningún tipo de arma. Sólo llevan un polo que los identifica como serenos, y cuentan con un vehículo de apoyo y un teléfono móvil con el que avisan a la policía local si es necesario.

De hecho, el coordinador de los serenos, Faustino Arias, es cabo de ese cuerpo y responsable de protección civil. "Los serenos no sustituyen a la policía –nos aclara–, son complementarios. En sus rondas nocturnas, se pueden encontrar situaciones de todo tipo, pero están formados para ser dialogantes y no entrar en conflicto. Si la situación se complica, llaman a la policía. Son como agentes cívicos".

equipo serenos santa coloma

Reunión previa de cada noche del equipo de nuevos serenos.

Cada noche, antes de empezar el turno, hacen una reunión para distribuir las tareas y las zonas para su ronda

Los serenos también colaboran en tareas de protección civil o de refuerzo en acontecimientos nocturnos como el festival de rock de la ciudad o en la fiesta mayor, "sobre todo, acompañan a chicas a las que les da miedo volver solas a casa", explica Arias.

Cada noche, antes de empezar el turno, hacen una reunión para distribuir las tareas y las zonas para su ronda. Los acompañamientos suelen estar programados y se distribuyen entre los diferentes equipos, "a las doce a Claudia, desde el parking a su casa; y a Jordi, desde el metro a su domicilio; a las 4, acompañar a María hasta el portal de las oficinas que limpia; a las 5, a Rosario, que entra a trabajar en la panadería...", repasan.

De vez en cuando, reciben formación complementaria y justo nos reunimos con ellos tras una charla sobre violencia de género. "Vosotros tenéis una visión privilegiada para detectar y canalizar agresiones sexistas de este tipo", les dice la responsable de Políticas de Igualdad del Ayuntamiento de Santa Coloma.

sereno clasico

Los más jóvenes no recordarán que el sereno tenía las llaves de todas las porterias y repartía estampitas para recaudar el aguinaldo en Navidad.

Las serenas de Santa Coloma son las primeras de la historia

Entre los serenos y serenas, está el expropietario de una tienda de muebles de toda la vida que tuvo que cerrar, excamareros, administrativas o, personas como Rafael Núñez, de 54 años, que estudió dos años Derecho y llevaba 25 trabajando hasta que un ERE lo dejó en la calle "y a esta edad nadie te quiere".

Rafael nunca imaginó que se convertiría en sereno pero está muy contento porque "es una labor de atención al ciudadano, para nuestros vecinos, todos somos de aquí, es como devolverle algo a la ciudad que aprecias. Sólo hay que tener empatía y, a veces, mucha paciencia, porque muchos te cuentan su vida...".

Acompañamos a una de las parejas, "binomios" en el argot. Ester Ayen tiene 50 años, era administrativa y explica: "He trabajado en un centro de negocios, en agencias de viajes... hasta que ya no me dieron más trabajo y me quedé en el paro. Llevaba dos o tres años parada cuando me ofrecieron hacer de serena y estoy encantada". De hecho, las "serenas" de Santa Coloma son las primeras de la historia.

José Antonio Macías, de 54 años, era mecánico industrial y nos cuenta: "Llevaba seis años sin trabajo y me llamó la atención cuando salió la convocatoria para ser sereno. Ni me lo pensé. Sabía que me iba a gustar, y más lo de dar un servicio a tu ciudad. Recordaba esta figura de cuando era muy niño, con su abrigo largo y las felicitaciones de Navidad".

serenos acompañan mujer de noche

Muchas mujeres de Santa Coloma, como Claudia, que regresa muy tarde del trabajo, solicitan el servicio de acompañamiento.

"Una vez retuvimos a un ladrón que se había colado en un supermercado"

Ester y José Antonio nos cuentan que en sus rondas se han encontrado mayores desorientados, jóvenes bebidos, animales despistados, incendios en contenedores, discusiones en la vía pública "y algunas peleas, pero ahí no actuamos, llamamos a la policía. Eso sí, una vez retuvimos a un ladrón que se había colado en un supermercado. Aguantamos la puerta hasta que llegó la policía", recuerdan.

Durante el toque de queda, se centraron en la detección de problemas en la vía pública y el cumplimiento del confinamiento. "Impresiona no ver a nadie por la calle –explica Esther–. De pronto, te encuentras un jabalí o una señora mayor que, a las tres de la mañana, busca desorientada el centro de salud o el cajero".

serenos de santa coloma

Ester y José Antonio están encantados con este trabajo.

Lo peor, el sueño y el frío

No les importa caminar 25 kilómetros cada noche, ni su horario intempestivo. Ester asegura que cuando llega a casa, sobre las siete de la mañana, "duermo muy bien. Luego, desayuno a las dos de la tarde; como sobre las seis y ceno un bocadillo o un táper en el descanso que hacemos sobre las tres de la madrugada".

A José Antonio sí que le cuesta conciliar el sueño: "Duermo cuando puedo y como cuando tengo hambre, según venga". Sobre el frío, nos dicen que "lo peor son los días de lluvia o esas noches de invierno de 4 bajo cero". Y, aun así, se les nota felices, pues, como dice José Antonio, "nuestro trabajo es ayudar al vecino que lo necesita. Es una sensación muy agradable que hace que cada día vuelva a casa muy contento".