Bertín Osborne se enfrenta a sus peores vacaciones

El presentador y cantante echa de menos la vida familiar y afronta un período estival incierto y sin demasiado trabajo

bertin osborne

El presentador echa de menos su vida familiar.

Redacción

Después de anunciar su separación en diciembre del 2020, se trasladó a su finca de Sevilla. Él es muy feliz en el campo y se dice que ése fue uno de los motivos del divorcio, pues su todavía mujer prefería quedarse en la ciudad donde, además de tener más amigos y conocidos, cuenta con mayores recursos para el cuidado de su hijo Kike, afectado por una lesión cerebral.

La casa de Madrid albergaba recuerdos acumulados a lo largo de un matrimonio de 14 años en el que, juntos, afrontaron no pocas dificultades –hay quien dice que más ella que él–, lo que habría ayudado a fracturar su relación.

Dice que quiere "volver al mercado"

Su separación ha sido cordial y el presentador puede ver a sus hijos, Kike, de 16 años, y Carlos, de 12, cuando quiera, la única diferencia es que no vive con ellos y eso se nota, y más en su caso, porque la mansión que compartía con ellos en la urbanización La Florida, de Madrid, era un completo hormiguero de gente. Además de los cuatro miembros de la familia y sus perros, por allí pasaban las personas del servicio, los especialistas y rehabilitadores de Kike y los equipos técnicos y de producción del programa de Bertín, que se grababa allí mismo. Fabiola llegó a comentar que, a menudo, le angustiaba no saber quién estaba en el piso de abajo. Además, al no poder adaptarla para Kike, por ser de alquiler, la vivienda resultaba muy incómoda. Intentaron mudarse antes de que se rompiera su relación, pero no encontraron lo que necesitaban y decidieron esperar.

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Echa de menos la cotidianidad de la vida en familia, estar todos juntos y unidos.

A sus 66 años y con una fama de conquistador al que no le hace sombra ni Julio Iglesias, Osborne no parece tener demasiadas ganas de "jarana" y tal vez por eso, cuando acudió como invitado al programa que Toñi Moreno presenta actualmente en Canal Sur, "El verano de tu vida" –irónico título para él–, la malagueña trató de animarlo así: "Lo está todo el mundo diciendo. Yo soy sólo la portavoz de toda esta gente ¡Estás muy bueno!". Y él, recuperando su guasa habitual, le contestó: "Te voy a decir una cosa: porque me ves vestido... No sabes lo que gano sin ropa". Un poco más en serio, aunque no mucho, Bertín le explicó a su paisana que "últimamente, sí que me he puesto un poco más... Ya sabes, para estar en el mercado".

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Bertín ha confesado en televisión que se siente cada vez más mayor y menos acompañado.

Fabiola está feliz con su nueva vida

Lo civilizado de su separación y el hecho de que aún no hayan firmado los papeles del divorcio llevó a algunos a pensar que Bertín y Fabiola estaban a punto de reconciliarse, pero ella ya ha dicho que no va a ser así.

La exmodelo venezolana, de 48 años, está empezando de cero llena de proyectos e ilusiones. "Comienza el viaje. ¡Rumbo hacia mi nueva vida!", escribía a principios de junio en Instagram junto a unas imágenes de su mudanza a un piso adaptado para personas con movilidad reducida ubicado cerca del centro de Madrid. Allí continuará con sus estudios a distancia de Administración y Dirección de Empresas que combina con un máster en Coaching, Inteligencia Emocional y Programación Neurolingüística en la Escuela de Negocios Europea de Barcelona.

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Fabiola Martínez se ha mudado a un piso adaptado para personas con discapacidad que está cerca del centro de Madrid.

Dos realidades distintas

Además, Fabiola, que es muy activa en las redes sociales, comparte sus encuentros con amigas, sus recuerdos de su etapa como modelo –quién sabe si quiere volver– y su labor al frente de la Fundación Bertín Osborne con la que está poniendo en marcha una plataforma "online" llamada "Escuela de capacitación para familias de personas con discapacidad". 

Así pues, es lógico que Bertín se sienta triste, solo y apesadumbrado, pero, conociéndole, saldrá adelante y pronto estará dando guerra y rompiendo corazones de nuevo.